La riqueza arquitectónica de la ciudad de Cuenca es enorme. Cuenta con decenas de edificios tanto civiles como religiosos que bien merecen su visita, aunque sin duda, siempre hay algunos a destacar que si se viene a la ciudad sería imperdonable dejar de ver.

 

Las Casas Colgadas. Emblema de la ciudad; de origen gótico popular y asomadas a la hoz.
La Catedral. De finales del siglo XII y principios del XIII y origen gótico-normando.
La Plaza Mayor. De planta irregular, centro y punto de partida en la parte antigua.
Barrio de El Castillo. Con el Arco de Bezudo y parte de la muralla. Magníficos miradores.
Ayuntamiento. Notable edificio de tiempos de Carlos III que “cierra” la Plaza Mayor.
Convento de Las Petras. Edificio sencillo del s. XVI, frente al Ayuntamiento.
Ermita de Las Angustias. Pequeño edificio del XVII de gran devoción popular.
Torre de Mangana. Sobre el antiguo Alcázar y la Judería marca las horas de la ciudad.
Puente San Pablo. Ejemplo de la arquitectura del hierro de principios de siglo XIX.

 

Y muchos más como la Torre de San Gil, Seminario de San Julián, el Puente de la Trinidad, el convento de San Pablo, los Rascacielos, la calle Alfonso VIII o la de San Pedro, la Plaza de la Merced, el Palacio Episcopal, Iglesias de El Salvador, San Miguel, San Nicolás, San Andrés, San Felipe Neri, la Casa Zavala, la Casa de las Rejas, el Hospital de Santiago…

El patrimonio de Cuenca

Los museos de Cuenca

La oferta cultural que ofrece Cuenca es importante. Debido a la revolución artística que supuso el Grupo El Paso en la década de los 50 y el espaldarazo final con Zóbel y la apertura en el año 66 de Museo de Arte Abstracto Español. Hoy se pueden visitar:

 

Museo de Arte Abstracto Español. Ubicado en las Casas Colgadas. En su interior y que alberga obras de Zóbel junto con artistas no figurativos de este siglo como Tapies, Saura, Torner, Chillida, Feito y un largo etcétera.
Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. Ubicado en pleno casco antiguo y acceso por la Plaza de la Merced. En él conocerá la formación de la tierra, la aparición de la vida y la presencia del ser humano, la historia de la astronomía…
Fundación Antonio Pérez. Está formado por la importante colección de obras de arte contemporáneo (más de 3000) que el editor y artista Antonio Pérez reunió a lo largo de su vida, y en las que podemos encontrar la huella de su propia personalidad.
Museo Ars Natura. La biodiversidad del territorio de Castilla-La Mancha se ha subdividido en nueve Unidades Naturales que integran una gran variedad de ecosistemas.

 

Y también de enorme interés la Casa Museo Zabala, el Espacio Torner, el Museo Diocesano, el Museo de la Semana Santa, el Museo Arqueológico…

Aunque son varios los días señalados en rojo en el calendario conquense, hay especialmente 3 eventos de especial relevancia para los turistas:

 

Semana Santa. Es una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional, impresiona por su gran belleza. Se remonta esta tradición al siglo XVII, momento en que agustinos y trinitarios configuraron las dos primeras porcesiones conquenses al fundar las primeras cofradías. Coincide con estas fechas la Semana de Música Religiosa, el festival de este tipo de música más importante de toda España.
San Julián. Patrón de Cuenca. Los actos religiosos se celebran el 28 de enero, pero los festejos profanos se trasladan a la última semana de agosto. Durante esos días hay conciertos, festejos taurinos, carreras populares, concursos hípicos, artesanía, etc…
San Mateo. Es sin duda la fiesta más querida y festejada por los conquenses. Cuatro días que siempre finalizan el día 21 (San Mateo). Multitud de peñas se instalan en los alrededores de la Plaza Mayor, donde se sueltan vaquillas enmaromadas durante la tarde y por la noche hay verbenas y festejos. La parte alta se tiñe de colres vivos, se escuchan charangas y se huele a comidas y cenas que los peñistas elaboran para pasar los festejos.

 

Otras festividades: el Jueves Lardero, la Virgen de la Luz (patrona de la ciudad) o los mayos.

Las festividades de Cuenca

La gastronomía de Cuenca

Morteruelo, ajo arriero, zarajos, cordero, perdices, truchas, quesos, chorizos, alajú… Vinos de la tierra y licores digestivos, como el famoso Resoli y Aguardiente de la Sierra, son los elementos fundamentales de la gastronomía tradicional de Cuenca, tan variada como su geografía. No podrás marcharte sin al menos probar:

 

Morteruelo. Es el plato estrella y el más famoso y diferenciado de toda la gastronomía conquense. Sabroso y contundente, es como un paté, pero no para untar, sino para comer acompañado de pan. Se elabora con carne de caza menor, que es cocida y desmenuzada. Se le añade hígado y se espesa con pan y se adereza con algunas especias. No hay una receta común y en cada sitio le dan un toque muy personal.
Ajo Arriero. Mezcla de patata, bacalao, huevo cocido y pan rallado; ajo y aceite. También con textura de paté y se sirve a temperatura ambiente…
Zarajos. No es más que una madeja tierna de tripas de cordero engarzadas en un trozo de sarmiento. Se asa a la parrilla en su propio jugo acompañado de un chorrito de limón.
Alajú. Es el postre más típico. De origen árabe, una pasta de miel, almendras y pan rallado cubierta de dos panecitos de oblea. Su aspecto final es redondo y en forma de torta.
Resoli. La bebida de Cuenca por excelencia, también de origen árabe. Es crema de café, coñac y anís. Resultado dulzón y agradable, aunque se aconseja beberlo con moderación.